Estas breves reflexiones vienen a cuento de una noticia publicada en prensa sobre una disposición de la Dirección Nacional de Bomberos que dice así: "los fuegos para la cocción de alimentos en churrasqueras o parrilleros, que deberán ser usadas con el correspondiente matachispas, siempre que además los mismos sean realizados o
supervisados por personas mayores de edad y del sexo masculino."
Inmediatamente de aparecida la noticia, surgieron jóvenes damas clamando contra lo que entienden es una discriminación, ya que se consideran capaces de realizar las tareas arriba detalladas tan bien como los hombres.
Bueno, despacito y por las piedras.
En primer lugar celebrar la previsión y el sentido común de la DNB al producir este documento previamente a la temporada estival, que es, como se sabe, la de más riesgo de incendios.
En segundo lugar celebrar también el conocimiento que de la cultura y los mitos que a ella refieren tienew el redactor según se desprende del texto citado.
Porqué decim

os esto. No es acaso capaz una mujer de cocinar una carne a las brasas?
Si. respondemos, pero eso no es lo mismo que hacerse responsable de un asado.
Levi Strauss en su clásico "Lo crudo y lo Cocido", situaba el universo femenino en la cocina y sus guisos y potajes.
El mundo de lo asado es masculino. El hombre no necesita de la intermediación del agua entre el fuego y el alimento.
La aparición y triunfo de grandes cocineros varones, no han hecho perder la femineidad de ese territorio mal que les pese a los metrosexuales.
La cocina es interna, íntima, es el corazón de la casa, y los platos que en ella se preparan son para la familia chica, a lo sumo algún invitado.
Esto coincide con la psique femenina, vuelta a su interior. Como sus órganos sexuales.
Otro cantar es el asado.
Es de por sí un ritual. La celebración del fuego y su poder sobe la carne cruda, sobre lo que fue un animal que latía, respiraba, sentía, hasta que fue abatido por el cazador.
El cazador no solo consigue el alimento sino también, como es agradecido (virtud típicamente masculina) lo ofrenda a sus deidades y a sus iguales. Ya podrán más tarde allegarse las mujeres, los viejos y los niños a rascar las sobras del festín.
Esto en una versión más aggiornada es lo que sigue sucediendo ahora. Por un lado, cerca del fuego, y al influjo de sustancias que alteran la percepción los hombres. Temas trascendentes: Fútbol, política, autos, minas.
Alejado y atareado con los bowls, las ensaladeras y demás, el mujererío (que además es impaciente e importuna varias veces al ASADOR con el sonsonete: "Ya está?") se afana en inútiles ensaladas mientras cacarea sobre temas que desconozco.
Suelen ser ayudadas por algún varoncito que trata de hacer méritos con la novia o la suegra y es mirado por los sabios con conmiseración y simpatía. Es parte del crecimiento.
El asado, actividad que se realiza al aire libre, hacia afuera, es una ceremonia extroversial, dirigida a los demás.
Es el ASADOR sumo sacerdote que ofrenda su trabajo al disfrute de los otros.
El ASADOR, que además no se hace, nace, requiere de una práctica y una experimentación determinadas para poder controlar todo el proceso.
Es por eso que sabiamente la DNB dice "
supervisados por personas mayores de edad y del sexo mascu
lino."
Recordemos además que el que consiguió el fuego para los humanos no fué ninguna deidad femenina sino un titán, un ser anterior al Olimpo. Prometeo
Desde el nacimiento prácticamente de los tiempos, el fuego ha estado controlado, cuidado, alimentado, y utilizado por los hombres.
En lo patológico cito al anuario 2005 del FBI donde detalla que el 100% de los piromaníacos detenidos en territorio norteamericano pertenecían al sexo masculino.
Curioso no?
Hoy en día, por el avance de lo femenino y la miserable retirada de lo masculino de la escena pública, las mujeres han ido arrebatando para sí baluartes típicamente masculinos: hay hoy, taxistas, guardas, inspectoras de tránsito.
Ahora vienen a por el fuego.
De nosotros depende.