viernes, julio 22, 2005

Otras Cosas sobre mi Madre


Como los que siguen este blog recordarán, mi madre se había instalado en Montevideo proveniente de la argentina.
Su obsesión. Encontrar al HOMBRE.
Ya sabía que no encontraría ese ejemplar en su patria nativa, y por eso se trasladó a esta banda.
En un principio se instaló en el centro, en la casa que hoy ocupa el museo del Gaucho y la moneda.
Para probar gente se dedicó a organizar fiestas, que además de hacerse conocer, servían para conocer a la alta sociedad oriental.
Pudo comprobar que si bien los ejemplares masculinos orientales superaban con creces a sus pares compatriotas, y que bailaban mucho mejor, tampoco encontraría allí lo que buscaba.

Vió que la tarea no iba a ser tan fácil. Decidió entonces replegarse estratégicamente. Compró 4 manzanas en la zona lindera entre Colón y Melilla (Villa Colón), y allí hizo construir una casa adecuada a sus necesidades.
El terreno que rodeaba la casa era paradisíaco. Árboles en abundancia, tierna gramilla, y hasta un pequeño arroyo a los fondos.

Allí retirada (aunque no del todo) de la agitada vida social de Montevideo, dió rienda suelta a una de sus pasiones. La Anatomía.
Esta era una asignatura pendiente que le había quedado cuando pretendió estudiar medicina y su padre se lo prohibió.
Hizo comprar los mejores textos que había en plaza y encargó a Europa los que no había por aquí.

Tras una etapa de estudio teórico en la que aprendió todo lo que había que saber sobre la anatomía del ser humano, se dedicó a profundizar en lo neuromuscular.
Comenzó una agitada correspondencia con las máximas autoridades académicas del mundo en el campo de la anatomía comparada.
Llegó un momento en el que mentalmente podía individualizar cada fibra nerviosa que se insertaba en cada músculo. Aún el más insignificante.

Su insaciable sed por el saber la llevó a pasar a otra etapa. La práctica.
Comenzó disecando sapos, luego siguió con otros animales, preferentemente gatos y perros.
Pero no le alcanzaba
Un viernes de Julio, en la noche fría y lluviosa, un vagabundo tocó la campanilla del portón de entrada.

Años más tarde, en pleno delirio causado por la fiebre mientras remontábamos el Orinoco, me confesó que había disecado por lo menos a quince personas (hombres y mujeres).
En un momento se dió cuenta de que nada había más allá de lo visible que le interesara aprender.
El mundo microscópico no le preocupaba.

Pasó entonces a una tercera etapa, la más ardua, la que le llevó más tiempo y sacrificio.
Viajó por países extraños, invitó a exóticos personajes, pero sobre todo se ejercitó.
Para lograr su meta recurrió a todos los aparatos que la técnica de la época había desarrollado para el ejercicio muscular.
Diseñó aquellos que no se podían comprar (ella misma estaba más avanzada que la tecnología).
Adquirió incomprensibles ingenios en oscuras tiendas de los más remotos rincones del mundo cuyo modo de uso, aún hoy, nos haría ruborizar
Pasado un tiempo no muy corto, llegó a lo que quería.
Cada haz muscular de su cuerpo respondía a su voluntad.
Esta habillidad le sería muy útil antes de lo que ella esperaba...


Other Things About My Mother


Like that they follow this blog will remember, my mother had settled in Montevideo from Argentina.
Her obsession. To find the MAN.
It already knew that it would not find that unit in his native mother country, and for that reason it was transferred to this band.
At first one settled in the center, in the house that today occupies the museum of the Gaucho and the currency. In order to prove people it was dedicated to organize celebrations, that besides to be made know, served to know the high Eastern society. It could verify that although the Eastern masculine units fully surpassed their even compatriots, and that danced far better, would not find either there what looked for. Vió that the task was not going to be so easy. It decided then to fall back strategically. It bought 4 apples in the bordering zone between Columbus and Melilla (Villa Columbus), and made there construct an suitable house to his necessities. The land that surrounded the house was paradisíaco. Trees in abundance, tender gramilla, and until a small stream to the bottoms. Distant Alí (although not absolutely) of the anxious social life of Montevideo, gave loose rein to one of its passions. The Anatomy. This was a pending subjet that it had had left when it tried to study medicine and his father prohibited it. It made buy best texts than it had in seat and it ordered to Europe those that did not have this way. After a stage of theoretical study in which it learned everything what there was to know on the anatomy of the human being, it was dedicated to deepen in neuromuscular. A anxious correspondence with the maximum academic authorities of the world in the field of the compared anatomy began. It arrived a little while in that mentally it could individualize each nervous fiber that was inserted in each muscle. Still most insignificant. Its insatiable thirst by the knowledge took it to happen to another stage. The practice. It began dissecting toads, soon followed with other animals, preferredly cats and dogs. But he did not reach Friday to him of Julio, at night fries and rainy, a vagabond touched the bell of the entrance inner door. Years later, in the heat of delirium caused by the fever while we overcame the Orinoco, confessed me that it had dissected at least fifteen people (men and women). In a while account occurred of which nothing had beyond the visible thing which it interested to him to learn. The microscopic world did not worry to him. It happened then to the one third stage, most arduous, the one than it took to more time and sacrifice to him. It traveled by strange countries, invited exotic personages, but coverall was exercised. In order to obtain his goal it resorted to all the apparatuses that the technique of the time had designed for the muscular exercise. It designed those that could not be bought (she herself was more outpost than the technology), and got to acquire incomprehensible talents in dark stores of the most remote corners of the world whose way of use, still today, would make us ruborizar Last a time not very short, arrived at which wanted. Each muscular beam of its body responded to its will. This habillidad would be to him very useful before which it hoped...

3 comentarios:

sigmur dijo...

Pero, yo tenía unos correligionarios en Villa Colón, los Menck... ¿le suenan?

el-warren dijo...

A mí no me dejaban jugar con casi nadie de la zona. No le sabría decir

el-warren dijo...

Lo que sí le puedo decir que la última vez que anduve por la zona me llamó la atención la majestuosidad del local de SILROS de Colón comparado con la extremada modestia del local de Sayago.