martes, agosto 30, 2005

Cuando el Amor llega así de esa manera...


Ojo. yo soy un narrador neutro. No soy Al, El, ni ninguno de los otros que habitan esta historia. pueden llamarme Dios. A lo mejor hago trampa. Ahora ya avisé.

Aquella mañana de primavera no se le borraría a Edward Warren nunca jamás.
Subió, como lo hacía habitualmente al tranvía que lo conduciría al centro. Pagó y se dirigió a un asiento.
La vió.
Sentada en el último asiento. Una verdadera reina oriental le quemó la cabeza.
Su presencia transformaba al rutinario tranvía en regio carruaje, y al resto de los pasajeros en misérrimos pajes.
La aureola de dignidad que emanaba de su figura impedía el acercásele.
El trató de hacer contacto visual, pero su mirada de ella, perdida en la distancia no lo permitió.
Se bajó en la estación de ferrocarril.
Al ella bajar, el mágico mundo de colores se desvaneció.
Volvió el tranvía y sus pasajeros retomaron la apariencia normal.
A la tarde, al volver del centro, El bajó a la cocina y le pidió a una de las empleadas que averiguara quién era esa maravilla, y cómo había venido a parar a este rincón apartado del mundo.
Alba, que así se llamaba la empleada, volvió al poco tiempo con la información solicitada.
La chica en cuestión era la hija de un escritor japonés que se había opuesto a la guerra. Las autoridades imperiales lo enviaron al exilio, y Uruguay -siempre generoso y de brazos abiertos- lo recibió.
Completaban la familia la esposa y un hermano menor.
El intelectual se había transformado en floricultor, y vivían en una quinta bastante cercana.

El se obsesionó. Comenzó a estudiar japonés. Su inteligencia superior le permitió dominar el idioma en seis meses. Luego se dedicó a perfeccionar su caligrafía, la que dominó en un mes.
En el lugar donde había estado la casilla de su padre, edificó una construcción típica Japonesa.
Y contrató al intelectual para que diseñara un jardín adecuado.
Tenía el en ese momento 19 años, su madre ya había volado, y nadie lo controlaba.
La joven por el contrario apenas había cumplido los 17 y era rigurosamente supervisada por su padre o madre que la protegían como una ostra a su perla. (esa salió buena eh!).
Con el asunto del Jardín, El pudo entrar en contacto con su padre, y por extensión a ella.
Como era de esperar ella adoraba a Edward desde el primer momento, pero no se permitía el expresarlo.
Una tarde el padre dejó que le acompañara al jardín en diseño. Allí ambos departieron amablemente con El.
Desde ese día ella volvió diariamente. Pero nunca había forma de que pudieran hablar solos.

Hasta que intervino Al.
Resulta que apenas supo de la existencia del japonés, quiso que le enseñara origami, pero El se las arreglaba siempre para que no tomaran contacto.
Un día, una distracción, y Al estaba comunicándose mediante señas con el nipón. Casualmente éste era la pasión del extranjero, y su interés en el asunto hizo que se fuera con Al olvidando momentáneamente a su hija.
A partir de ese día ella tuvo más libertad de movimientos, y no era raro verla caminando de tardecita junto a El por el jardín imperial (que así se llamaba el coso que había diseñado el padre).
Las conversaciones eran variadas pero siempre centradas en la cultura japonesa.
El día que ella cumplió 18 años, El le declaró su amor. Ella lo aceptó bajando los párpados. Luego se fue a reunir con su familia.
Al otro día no apareció, ni en toda la semana. Edward se fué transformando en una pasa humana. Encerrado en la casita oriental, nada hacía ni veía a nadie. Sólo salía de noche a cazar venados.
Una de esas noches, a más de tres meses de la separación, al volver la encontró en el tatami.
Lo esperaba de rodillas.
Esa noche ambos aprendieron muchas cosas.
Al amanecer se fué. Tranquilamente se tomó el primer tranvía . Bajó en la estación. Nunca nadie más la volvió a ver.
El sufrió su falta varios meses.
Su padre se suicidó no sin antes incendiar su casa donde murieron su esposa y su otro hijo.
Aún hoy hay gente que dice que la bella todavía está por allí. Rondando la mansión.
Pero esa es otra historia
Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho


When the Love arrives that way that...

Eye I am a neutral narrator.
I am not To, nor none of the other that inhabit this history. Can call God to me.
Perhaps I make trap. Now already I warned.

That morning of spring would never erase to Edward Warren to him never.
It raised, like did habitually to the street car that would lead it to the center. It paid and one went to a seat. Vió. Sitting in the last seat. A true Eastern queen burned the head to him. Its presence transformed to the routine street car in regal vehicle, and to the rest of the passengers in misérrimos pajes. The dignity aureole that emanated of its figure prevented approaches to it him. It tried to make contact with enemy visual, but its glance of her, lost in the distance did not allow it. One lowered in the railway station. To she to lower, the magical world of colors vanished. It returned the street car and their passengers retook the normal appearance.

To afternoon, when returning from the center, he lowered to the kitchen and he requested to him to one of the employees whom he found out who was that wonder, and how it had come to stop to this corner separated from the world.
Dawn, that therefore was called the employee, returned soon after with the asked for information.
The girl at issue was the daughter of a Japanese writer who had been against the war. The imperial authorities sent it to exile, and Uruguay - always generous and from open arms it received it. They completed the family the wife and a smaller brother.
The intellectual had transformed itself into floricultor, and lived in a quite near villa.
He obsessed himself. He began to study Japanese. Its superior intelligence allowed to dominate the language him in six months. Soon it was dedicated to perfect his handwriting, the one that dominated in a month. In the place where there was been the square of his father, it built a Japanese typical construction. And it contracted the intellectual so that it designed a suitable garden.
It was then the 19 years old, her mother already had flown, and nobody controlled it.
The young person on the contrary as soon as he had fulfilled the 17 and she was rigorously supervised by his father or mother who protected as one ostra to their pearl (that left good eh). With the subject of the Garden, he could make contact with enemy with his father, and by extension to her.
As he were to wait for she adored to Edward from the first moment, but one did not allow expressing it.
Late a father left accompanied to him to the garden in design.
There both conversed amiably with. From that day it returned daily. But never there was form of which they could speak single.
Hata that took part To. She is that as soon as knew of the existence of the Japanese, she wanted that taught origami to him, but it always fixed them so that they did not take contact. A day, a distraction, and To one was communicating by means of signs with the Japanese. This one was accidentally the passion of the foreigner, and its interest in the subject did that forgetting momentarily to its daughter went with A. As of that day it had more freedom of movements, and it was not rare to see it walking of tardecita next to by the imperial garden (that therefore was called the enclosure for bullfighting that the father had designed). The conversations were varied but always centered in the Japanese culture. The day that it turned 18 years, declared its love to him. Ellá accepted lowering it the eyelids. Soon one went away to reunite with his family. To the other day it did not appear, nor in all the week. Edward fué transforming itself into happens human. Locked up in the Eastern small house, nothing did nor saw anybody. It only left at night to hunt deer. One of those nights, to more than three months of the separation, when returning, found it in tatami. It waited for it of knees. That night both learned many things. To the dawn fué. Calmly the first street car was taken. It lowered in the station. Nobody plus never returned it to see. It underwent his lack several months. His father committed suicide before not without setting afire his house where their wife and her other son died. Still today there is people who say that the beautiful one still is that way. Going up to around the mansion. But that is another history and with this and a sponge cake, see you tomorrow to eight

2 comentarios:

La Mesa Cebadora* dijo...

Ché Warren, lo prometido: te hicimos un banner en la página del Sindicato. Un abrazo!

el-warren dijo...

danke!